<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "journalpublishing3.dtd">
<article article-type="book-review" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">
	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">REDC</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>Revista Espa&#x00F1;ola de Documentaci&#x00F3;n Cient&#x00ED;fica</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Rev. Esp. Doc. Cient.</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="epub">0210-0614</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
    	</journal-meta>
    	<article-meta>
				<article-id pub-id-type="identifier">redc.2014.e061</article-id>
				<article-categories>
					<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>CR&#x00CD;TICA DE LIBROS/BOOK REVIEWS</subject>
					</subj-group>
				</article-categories>
       	 
		<title-group>
			<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "Der Sammlungsgedanke im digitalen Zeitalter / L’idea della collezione nell’età digitale"</article-title>
			<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a e061</alt-title>
		</title-group>
			<contrib-group>
				 <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
					<name>
					<surname>Sanz Santacruz</surname>
					<given-names>V&#x00ED;ctor</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
				  </contrib>
				  <aff id="U1">Universidad de Navarra</aff>
			</contrib-group>
			 <author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href=""></email>
				</corresp>
			 </author-notes>
	        
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
				<month>09</month>
				<year>2014</year>
			</pub-date>
			
			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2014</year>
			</pub-date>
			
			<volume>37</volume>
			<issue>3</issue>
			
			<elocation-id>e061</elocation-id>  

			   
			<permissions>
				<copyright-statement>&#x00A9; 2014 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2014</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
				</license>
			</permissions>
		</article-meta>
	</front>   
     
    <body>	
	<sec>
	<title>Klaus Kempf. Casalini Libri, Fiesole, 2013, 137 p&#x00E1;gs. ISBN: 978-88-7656-009-5</title>
	
	  <p>La publicaci&#x00F3;n recoge la <italic>Lectio Magistralis</italic> que Klaus Kempf, Director del Departamento de Adquisiciones y Desarrollo de la Colecci&#x00F3;n de la Bayerische Staatsbibliothek de M&#x00FA;nich y responsable de su “biblioteca digital”, pronunci&#x00F3; en la Universidad de Florencia en marzo de 2013. El libro ofrece en primer lugar la versi&#x00F3;n alemana, seguida de la italiana. </p>
	  
	  <p>El autor se centra en el concepto de colecci&#x00F3;n como elemento clave de la biblioteca moderna, que comienza a configurarse en el renacimiento tard&#x00ED;o y los albores de la modernidad. Aunque la idea de colecci&#x00F3;n puede parecer desfasada, superada por las nuevas posibilidades que ofrece Internet y que desbordan los l&#x00ED;mites “f&#x00ED;sicos” de toda colecci&#x00F3;n bibliogr&#x00E1;fica, el autor sostiene, sin embargo, que es un concepto que se transforma, pero permanece, y las bibliotecas deben adaptarse a &#x00E9;l para comprender el papel que han de desempe&#x00F1;ar en una colecci&#x00F3;n global de alcance mundial. </p>
	  
	  <p>Al comienzo de su estudio, cita a Francis Miska, quien en 1989 escribe que “si la biblioteca es algo, es una colecci&#x00F3;n, si no hay colecci&#x00F3;n, no hay tampoco biblioteca”. Esta afirmaci&#x00F3;n resume la tesis cl&#x00E1;sica, vigente hasta hace muy poco tiempo. Dos d&#x00E9;cadas m&#x00E1;s tarde, en 2011, Rick Anderson sostiene, por el contrario, que “el futuro de la colecci&#x00F3;n bibliotecaria ser&#x00E1; que no hay colecci&#x00F3;n bibliotecaria”, de modo que “la biblioteca lo ser&#x00E1; todo, pero ya no una colecci&#x00F3;n”. El radical cuestionamiento de la idea de colecci&#x00F3;n, se&#x00F1;ala Kempf, no afecta solo a ese concepto, sino a la biblioteca misma, de cuyo futuro se duda o cuya desaparici&#x00F3;n muchos se atreven a pronosticar. </p>
	  
	  <p>Planteado as&#x00ED; el nudo de la cuesti&#x00F3;n, el estudio se estructura en tres partes, centradas en el ayer, hoy y ma&#x00F1;ana de la idea de colecci&#x00F3;n. </p>
	  
	  <p>1) En primer lugar, traza un breve desarrollo hist&#x00F3;rico del origen de la idea de colecci&#x00F3;n, de su institucionalizaci&#x00F3;n y de los conceptos de orden, presentaci&#x00F3;n y difusi&#x00F3;n, como factores que vertebran la colecci&#x00F3;n “tradicional”. En la configuraci&#x00F3;n del concepto moderno de biblioteca, centrado en la idea de colecci&#x00F3;n, el libro se separa pronto de los dem&#x00E1;s objetos de la colecci&#x00F3;n y el acento se sit&#x00FA;a en su contenido y no en su car&#x00E1;cter de objeto est&#x00E9;tico. La biblioteca se independiza de otras colecciones, que encuentran su lugar en los museos, y emprende un recorrido que tiene como signo de excelencia el incremento de los fondos. El n&#x00FA;mero creciente de publicaciones facilita la expansi&#x00F3;n constante y plantea problemas organizativos, que explican el proceso de institucionalizaci&#x00F3;n de las bibliotecas. El crecimiento del fondo bibliogr&#x00E1;fico lleva a establecer criterios de ordenaci&#x00F3;n, que muestra la importancia del orden y disposici&#x00F3;n de los libros. La biblioteca desempe&#x00F1;a adem&#x00E1;s una funci&#x00F3;n representativa, gracias a un espacio arquitect&#x00F3;nicamente cuidado, verdadera obra de arte que prestigia un buen fondo bibliogr&#x00E1;fico. M&#x00E1;s adelante se elaboran cat&#x00E1;logos, con los que se busca la notoriedad de la biblioteca y por eso se publican, aunque inicialmente desempe&#x00F1;an una funci&#x00F3;n secundaria. Este modelo cl&#x00E1;sico de biblioteca, centrado en la colecci&#x00F3;n, pervive desde los comienzos de la &#x00E9;poca moderna hasta finales del siglo XX. </p>
	  
	  <p>2) El “hoy” de la colecci&#x00F3;n est&#x00E1; representado por la aparici&#x00F3;n de Internet. Como todos los cambios habidos en la historia, no elimina y sustituye lo anterior, sino que convive con ello, aunque avanza a un ritmo m&#x00E1;s acelerado que procesos hist&#x00F3;ricos similares. La aparici&#x00F3;n de Internet no es una etapa m&#x00E1;s del progreso tecnol&#x00F3;gico, sino una novedad que irrumpe en la vida y la cultura y las condiciona profundamente, como ocurri&#x00F3; con la invenci&#x00F3;n de la imprenta, aunque de modo todav&#x00ED;a m&#x00E1;s radical. Internet afecta directamente al papel dominante desempe&#x00F1;ado por las bibliotecas en lo que respecta a su capacidad de proporcionar informaci&#x00F3;n cualificada. La biblioteca pierde su monopolio, desbordada por el aplastante flujo de informaci&#x00F3;n que circula a trav&#x00E9;s de Internet. A esto hay que a&#x00F1;adir caracter&#x00ED;sticas como la flexibilidad, la facilidad de transmisi&#x00F3;n y la hiperconectividad, que lo convierten en un competidor imbatible, con una disponibilidad, accesibilidad y capacidad de actualizaci&#x00F3;n nunca antes experimentadas e independientes de los condicionantes de espacio y tiempo. No es solo el mundo bibliotecario el que se desconcierta al sentirse apeado de su pedestal, sino que todos los actores del proceso de publicaci&#x00F3;n ven alterada la relaci&#x00F3;n que desde hace siglos exist&#x00ED;a entre ellos: autor-editor-librero-biblioteca-lector. Se trata, pues, de una “revoluci&#x00F3;n de la cultura de la informaci&#x00F3;n”, con manifestaciones muy diversas. </p>
	  
	  <p>El mundo bibliotecario reacciona a ese reto con la denominada “biblioteca h&#x00ED;brida”, un estado intermedio entre la biblioteca cl&#x00E1;sica, con fondos solo o principalmente impresos, y la biblioteca exclusivamente digital del futuro. La “biblioteca h&#x00ED;brida” permite que convivan ambos modelos, cada uno de los cuales se rige por principios muy diferentes, lo que provocar&#x00E1; una profunda modificaci&#x00F3;n en la manera de concebir y gestionar una biblioteca. Lo novedoso del concepto no es tanto la mera convivencia de dos soportes diferentes, sino el acento que se pone en el usuario, convertido en el centro de inter&#x00E9;s de la biblioteca, frente a la colecci&#x00F3;n o fondo bibliogr&#x00E1;fico. A partir de ahora, las necesidades del usuario son objeto prioritario de atenci&#x00F3;n y esto condiciona la planificaci&#x00F3;n de la biblioteca. Hasta entonces, el centro lo constitu&#x00ED;a el desarrollo de la colecci&#x00F3;n, anticip&#x00E1;ndose de alg&#x00FA;n modo al deseo o intenci&#x00F3;n del usuario, o as&#x00ED;, al menos, se cre&#x00ED;a. Esta actitud, a primera vista positiva, no lo es tanto cuando se advierte que apenas se contaba con la opini&#x00F3;n y las necesidades del usuario, tarea dif&#x00ED;cil si la referencia es exclusivamente la propia colecci&#x00F3;n local. El &#x00FA;nico modo de lograrlo es redescubriendo el concepto de servicio que, gracias a las facilidades de las nuevas tecnolog&#x00ED;as, permite proporcionar al usuario lo que necesita, m&#x00E1;s all&#x00E1; de la propia colecci&#x00F3;n. Al mismo tiempo, esa orientaci&#x00F3;n de la biblioteca la abre a una estrategia de cooperaci&#x00F3;n, no solo con otras bibliotecas, sino con otros servicios y unidades de la propia instituci&#x00F3;n. </p>
	  
	  <p>¿Qu&#x00E9; cambio experimenta el concepto de colecci&#x00F3;n, y su desarrollo, en la “biblioteca h&#x00ED;brida”? Aqu&#x00ED; hay que tener en cuenta los procedimientos diferentes seg&#x00FA;n se trate del formato impreso o digital. Kempf enumera las siguientes caracter&#x00ED;sticas de la colecci&#x00F3;n impresa: </p>
	  
	  <p>la adquisici&#x00F3;n se hace al publicarse la obra, con vistas a una necesidad futura; </p>
	  
	  <p>la decisi&#x00F3;n de compra se toma en coherencia con el conjunto de la propia colecci&#x00F3;n y se rige seg&#x00FA;n criterios establecidos de antemano; </p>
	  
	  <p>la decisi&#x00F3;n corresponde al bibliotecario tem&#x00E1;tico especializado (<italic>Fachreferent</italic> o <italic>subject librarian</italic>); </p>
	  
	  <p>la biblioteca adquiere la obra en propiedad, incrementa sus fondos y tiene todos los derechos sobre ella; </p>
	  
	  <p>la adquisici&#x00F3;n no comporta especiales cuestiones t&#x00E9;cnicas ni de organizaci&#x00F3;n, fuera de las habituales: inventario, catalogaci&#x00F3;n, clasificaci&#x00F3;n, pr&#x00E9;stamo. </p>
	  
	  <p>Los principios por los que se rige la colecci&#x00F3;n digital son bien diferentes: </p>
	  
	  <p>el modo de adquisici&#x00F3;n no obedece a una necesidad futura, sino que tiene que ver con el modelo <italic>just in time</italic> y las necesidades inmediatas del usuario; </p>
	  
	  <p>la decisi&#x00F3;n de compra se traslada al usuario, directamente o por medio del modelo <italic>patron driven acquisition</italic> (PDA), quedando el bibliotecario como simple instancia verificadora; </p>
	  
	  <p>en los recursos electr&#x00F3;nicos predomina la adquisici&#x00F3;n de paquetes, frente a t&#x00ED;tulos individuales, habitualmente mediante compras conjuntas de consorcios de bibliotecas, introduciendo as&#x00ED; la cooperaci&#x00F3;n en el desarrollo de la colecci&#x00F3;n; </p>
	  
	  <p>la novedad decisiva para las bibliotecas es que &#x00E9;stas adquieren el derecho o licencia de <italic>acceso</italic> a los recursos, pero no su<italic> propiedad</italic>, debiendo asegurar la continuidad en el acceso, respetar las limitaciones establecidas para el pr&#x00E9;stamo interbibliotecario y afrontar los problemas derivados de la gesti&#x00F3;n de derechos y del control de acceso autorizado por las licencias; </p>
	  
	  <p>el punto anterior supone una considerable inversi&#x00F3;n en hardware y software, superior, en muchos casos, a la inversi&#x00F3;n exigida por el soporte impreso. </p>
	  
	  <p>La “biblioteca h&#x00ED;brida” implica, por tanto, un concepto de colecci&#x00F3;n m&#x00E1;s amplio y variado. A ello se a&#x00F1;ade el fen&#x00F3;meno reciente del <italic>open access</italic>, que ha dado mayor relevancia a la llamada “literatura gris”, tradicional en las bibliotecas especializadas, pero apenas presente en las dem&#x00E1;s, y ha introducido cambios significativos en la accesibilidad a los recursos de informaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica. En la actualidad, aproximadamente el 20% de la informaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica relevante se encuentra en acceso abierto, que tiene especial impacto en las revistas cient&#x00ED;ficas, con un crecimiento exponencial que podr&#x00ED;a llevar&#x00ED;a en pocos decenios a una revoluci&#x00F3;n en el sistema de publicaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica. Sin duda, las editoriales comerciales, en cuyas manos se encuentra gran parte de las revistas cient&#x00ED;ficas de renombre, ofrecer&#x00E1;n resistencia y han comenzado a desarrollar otros modelos “h&#x00ED;bridos” para mantener el negocio. </p>
	  
	  <p>Ante este nuevo panorama, cabe preguntarse c&#x00F3;mo reaccionan las bibliotecas y qu&#x00E9; futuro tienen sus colecciones. Las tradicionales tareas de adquisici&#x00F3;n y desarrollo de una colecci&#x00F3;n mediante adquisiciones individuales han dejado de tener sentido, pues los nuevos recursos digitales se encuentran en la red. Las bibliotecas pueden colaborar facilitando el uso y asegurando la preservaci&#x00F3;n a largo plazo de esos recursos, adem&#x00E1;s de organizarlos de modo estandarizado y estructurado. La colecci&#x00F3;n de la biblioteca h&#x00ED;brida requiere modos diferentes de orden, visualizaci&#x00F3;n y acceso. Gracias a Internet, el cat&#x00E1;logo en l&#x00ED;nea es m&#x00E1;s flexible, con posibilidad de b&#x00FA;squedas complejas, y constituye una valiosa herramienta para el investigador. Por otro lado, es un elemento m&#x00E1;s de un sistema m&#x00E1;s complejo del que forman parte portales tem&#x00E1;ticos y p&#x00E1;ginas web especializadas que agrupan y ordenan los recursos existentes de diverso tipo: im&#x00E1;genes, mapas, textos digitalizados, l&#x00E9;xicos y otras fuentes, blogs, enlaces diversos, etc. El car&#x00E1;cter especializado y tem&#x00E1;tico de esos recursos hace de ellos verdaderas “bibliotecas virtuales especializadas”, que facilitan al usuario b&#x00FA;squedas muy precisas y en muchos casos ofrecen acceso al texto completo online, cuando existe, as&#x00ED; como la posibilidad de interacci&#x00F3;n con &#x00E9;l. </p>
	  
	  <p>3) Por &#x00FA;ltimo, el “ma&#x00F1;ana” apunta a una redefinici&#x00F3;n del concepto de colecci&#x00F3;n, que deviene global, suprasectorial y virtual. Aunque ser&#x00ED;a mejor decir que la colecci&#x00F3;n en el mundo enteramente digital ser&#x00E1; parte integrante de un entorno virtual de investigaci&#x00F3;n (<italic>virtual research environment</italic>), caracter&#x00ED;stico de la nueva comunidad cient&#x00ED;fica. Las dificultades para prever el futuro pr&#x00F3;ximo de las bibliotecas, debido a la velocidad del progreso tecnol&#x00F3;gico, no impiden a Kempf formular algunos pron&#x00F3;sticos, que se resumen a continuaci&#x00F3;n. </p>
	  
	  <p>La conversi&#x00F3;n al formato electr&#x00F3;nico de las colecciones de las bibliotecas ser&#x00E1; muy r&#x00E1;pida. El modelo “solo electr&#x00F3;nico” pasar&#x00E1; a ser lo habitual, debido a los planes de digitalizaci&#x00F3;n de sus colecciones que llevan a cabo las bibliotecas y a la iniciativa de Google que ha hecho posible digitalizar millones de libros y revistas en un tiempo record y ponerlas a disposici&#x00F3;n en Internet. M&#x00E1;s que nunca ser&#x00E1; v&#x00E1;lido el principio de que lo no disponible en la red no existe. El futuro de las revistas est&#x00E1; tambi&#x00E9;n en cuesti&#x00F3;n, pues su contenido esencial, los art&#x00ED;culos, no tienen por qu&#x00E9; agruparse en fasc&#x00ED;culos y a&#x00F1;os, sino que se ofrecer&#x00E1;n en l&#x00ED;nea en la red como publicaciones independientes. Si contin&#x00FA;a la carrera triunfal del acceso abierto, habr&#x00E1; cada vez m&#x00E1;s publicaciones y recursos en red libremente accesibles. Ahora bien, entonces no se necesita intermediario que se ocupe del acceso, como hasta el momento hacen las bibliotecas. </p>
	  
	  <p>Por otra parte, cambiar&#x00E1; nuestra imagen y representaci&#x00F3;n de los contenidos de informaci&#x00F3;n, concediendo cada vez m&#x00E1;s importancia al aspecto <italic>multimedia</italic>. Se reforzar&#x00E1; la idea de que la informaci&#x00F3;n no se transmite solo mediante textos y la presentaci&#x00F3;n audiovisual dominar&#x00E1; sobre la puramente textual. A esto hay que a&#x00F1;adir el elemento interactivo, caracter&#x00ED;stico del mundo digital. El di&#x00E1;logo entre lectores y autores se incrementar&#x00E1; y se difuminar&#x00E1;n las fronteras entre ambos. Surgir&#x00E1;n formas h&#x00ED;bridas de creaci&#x00F3;n y de actualizaci&#x00F3;n de recursos en red que obligar&#x00E1;n a cambios y adaptaciones en el concepto de autor&#x00ED;a, con sus consiguientes implicaciones jur&#x00ED;dicas. </p>
	  
	  <p>Por lo que respecta a la reformulaci&#x00F3;n de la idea de colecci&#x00F3;n en un mundo cient&#x00ED;fico con exigencias cada vez mayores de informaci&#x00F3;n, Kempf apunta algunas l&#x00ED;neas de desarrollo: </p>
	  
	  <p>1) El predominio de la colecci&#x00F3;n local de cada biblioteca no durar&#x00E1; mucho. A medio plazo, se diferenciar&#x00E1;n las bibliotecas seg&#x00FA;n dos tipos de colecci&#x00F3;n: </p>
	  
	  <p>la <italic>gran colecci&#x00F3;n</italic>: construcci&#x00F3;n y desarrollo de colecciones muy grandes e incluso globales, una especie de “Monumentos de la memoria de nuestra civilizaci&#x00F3;n”, por medio de una cooperaci&#x00F3;n global, que implicar&#x00E1; a las bibliotecas nacionales y a las grandes bibliotecas universitarias. Desaparecer&#x00E1; el concepto de “biblioteca para todos y para todo”. Incluso las grandes bibliotecas no podr&#x00E1;n sustraerse a la cooperaci&#x00F3;n, a la que tambi&#x00E9;n podr&#x00E1;n contribuir otras m&#x00E1;s peque&#x00F1;as con la creaci&#x00F3;n de repositorios digitales accesibles online, ya sean institucionales o de determinadas &#x00E1;reas cient&#x00ED;ficas. Lo que proporciona valor a este tipo de colecciones no es el volumen, sino su car&#x00E1;cter &#x00FA;nico.  </p>
	  
	  <p>la <italic>peque&#x00F1;a colecci&#x00F3;n</italic>: ser&#x00E1; el modelo de la biblioteca cient&#x00ED;fica de tipo medio y de la mayor&#x00ED;a de las bibliotecas universitarias. Las colecciones dejar&#x00E1;n de ser uniformes, tendr&#x00E1;n un menor tama&#x00F1;o, un contenido m&#x00E1;s diferenciado y espec&#x00ED;fico, estar&#x00E1;n conectadas en red y se desarrollar&#x00E1;n y mantendr&#x00E1;n de modo cooperativo, seg&#x00FA;n un concepto que corresponde al modo de actuar de una <italic>science community</italic> de car&#x00E1;cter internacional. Una colecci&#x00F3;n m&#x00E1;s peque&#x00F1;a no significa necesariamente una menor capacidad de prestaci&#x00F3;n de servicio. Lo que cuenta es la rapidez y precisi&#x00F3;n con que la biblioteca facilita el acceso a la informaci&#x00F3;n actualizada y los servicios a&#x00F1;adidos que puede ofrecer. </p>
	  
	  <p>Siguiendo a Rick Anderson, menciona Kempf una “tercera v&#x00ED;a” que considera realista en un tiempo previsible: la llamada <italic>confluid collection</italic>. Se trata de una <italic>core collection</italic> formada en su mayor parte de contenidos <italic>open access</italic> conservados de modo permanente o al menos a largo plazo y que se completan con colecciones de e-books, bases de datos y art&#x00ED;culos de revistas de pago, accesibles durante un plazo limitado y que pueden complementarse con un sistema de impresi&#x00F3;n a demanda. </p>
	  
	  <p>2) Hasta ahora, los archivos, bibliotecas y museos viv&#x00ED;an de espaldas unos a otros. Internet y el r&#x00E1;pido ascenso de una “realidad virtual” han llevado a reconocer puntos en com&#x00FA;n y a plantear la cooperaci&#x00F3;n. Estas tres instituciones, que parten de tradiciones diferentes en lo referente a la colecci&#x00F3;n, tambi&#x00E9;n en el mundo digital han desarrollado especificidades propias en el modo de tratar los objetos digitales. Especialmente en el &#x00E1;mbito de la digitalizaci&#x00F3;n retrospectiva hay cauces de cooperaci&#x00F3;n entre los tres sectores y de creaci&#x00F3;n de colecciones conjuntas digitales. Se ha comenzado ya hace tiempo con la definici&#x00F3;n de est&#x00E1;ndares comunes, como el protocolo Dublin Core. En el mundo digital es crucial la cuesti&#x00F3;n de la preservaci&#x00F3;n de las colecciones, lo que supone dedicar atenci&#x00F3;n especial al procedimiento de archivo. Esto no es dif&#x00ED;cil, pues el software y hardware no conocen diferencias entre materiales bibliotecarios, archiv&#x00ED;sticos y muse&#x00ED;sticos. </p>
	  
	  <p>3) El r&#x00E1;pido desarrollo de la tecnolog&#x00ED;a incide tambi&#x00E9;n en el modo de trabajo de los investigadores, que ha provocado una “revoluci&#x00F3;n silenciosa” vigente desde hace a&#x00F1;os. La investigaci&#x00F3;n es, m&#x00E1;s que nunca, trabajo en equipo. Un fen&#x00F3;meno de gran inter&#x00E9;s actualmente es la investigaci&#x00F3;n con los <italic>big data</italic>. Hasta hace poco tiempo no era imaginable el enorme volumen de datos que se encuentran disponibles y organizados y constituyen una infraestructura imprescindible para la investigaci&#x00F3;n, tambi&#x00E9;n en las ciencias sociales y humanas, que trabajan cada vez m&#x00E1;s con grandes conjuntos de datos (p. ej., lingü&#x00ED;stica, arqueolog&#x00ED;a, etc.). El manejo de esos datos exige un nuevo modo de trabajo, con una virtualizaci&#x00F3;n de los procesos de trabajo cient&#x00ED;fico y apoyo por medio de las tecnolog&#x00ED;as, con el objetivo de que cualquier investigador pueda en cualquier momento y lugar disponer de un puesto de trabajo con acceso a los datos que necesite y la infraestructura necesaria para ello. Se habla as&#x00ED; de un “entorno virtual de investigaci&#x00F3;n” (VRE: <italic>virtual research environment</italic>), la nueva palabra m&#x00E1;gica en la comunidad cient&#x00ED;fica, que experimentar&#x00E1; un gran desarrollo en los pr&#x00F3;ximos a&#x00F1;os e influir&#x00E1; decisivamente en el trabajo cient&#x00ED;fico, que ser&#x00E1; cooperativo e interdisciplinar. </p>
	  
	  <p>La aparici&#x00F3;n de los VRE supone un reto, pero tambi&#x00E9;n una buena oportunidad para las bibliotecas. Si hasta ahora &#x00E9;stas ten&#x00ED;an como tarea esencial hacer disponible la informaci&#x00F3;n por medio de las herramientas de b&#x00FA;squeda y plataformas de acceso como cat&#x00E1;logos o portales especializados, pasa ahora a primer lugar el apoyo a los investigadores en la evaluaci&#x00F3;n y elaboraci&#x00F3;n de los recursos de informaci&#x00F3;n, con aplicaciones de software distintas del propio sistema bibliotecario. Los bibliotecarios se convierten en actores en el propio proceso de la investigaci&#x00F3;n y las bibliotecas se aproximan a los investigadores para construir conjuntamente la gesti&#x00F3;n profesional de la informaci&#x00F3;n de los datos de investigaci&#x00F3;n. El contenido de la informaci&#x00F3;n se deber&#x00E1; adaptar a cada proyecto y, seg&#x00FA;n los casos, al usuario e investigador individual. La trascendencia para el concepto tradicional de colecci&#x00F3;n es enorme. No se trata ya de coleccionar publicaciones, sino de administrar, preparar, catalogar y archivar cantidades ingentes de datos num&#x00E9;ricos en bruto, esto es, de un contenido que hasta entonces no era prioritario para bibliotecas especializadas. La idea de colecci&#x00F3;n no es algo obsoleto, sino que se transforma, de modo similar a como el concepto de investigaci&#x00F3;n se modifica de continuo. Las bibliotecas se convierten, al menos parcialmente, en “departamentos de investigaci&#x00F3;n de informaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica”, que desarrollan y mantienen complejas infraestructuras de investigaci&#x00F3;n. Para asegurar con &#x00E9;xito un nuevo &#x00E1;mbito de tareas, no deben dedicarse tanto a desarrollar un servicio <italic>para</italic> la ciencia, cuanto a elaborar y gestionar entornos virtuales de investigaci&#x00F3;n, trabajando en equipo <italic>con</italic> los investigadores, con apoyo de los inform&#x00E1;ticos. Los investigadores de ciencias sociales y humanidades est&#x00E1;n acostumbrados a una colaboraci&#x00F3;n estrecha, tambi&#x00E9;n en la era digital, pues las bibliotecas constituyen un componente esencial del trabajo cient&#x00ED;fico y forman parte de la infraestructura de investigaci&#x00F3;n. En las ciencias naturales, en cambio, las bibliotecas no se han implicado activamente en el proceso de investigaci&#x00F3;n, limit&#x00E1;ndose a ofrecer la literatura especializada necesaria y a recibir los resultados de investigaci&#x00F3;n publicados. Para las bibliotecas ser&#x00ED;a una gran oportunidad intervenir en estos &#x00E1;mbitos cient&#x00ED;ficos hasta ahora alejados, especialmente en el relevante sector de los datos primarios. Se trata de una tarea muy exigente y de una nueva orientaci&#x00F3;n, que podr&#x00ED;a considerarse revolucionaria, pero que ni siquiera garantiza a cada biblioteca su supervivencia como instituci&#x00F3;n, porque −concluye Kempf− las colecciones son parte integral de este nuevo mundo virtual en formaci&#x00F3;n que contin&#x00FA;an viviendo, en forma digital, con independencia del destino que tengan las bibliotecas como instituciones. En definitiva, la idea de colecci&#x00F3;n, m&#x00E1;s flexible y adaptable, est&#x00E1; en mejores condiciones de sobrevivir que la de biblioteca, que naci&#x00F3; como modo institucionalizado de gestionar aqu&#x00E9;lla. En otras palabras, se puede decir que la gran “biblioteca universal” ser&#x00E1; en realidad una gran “colecci&#x00F3;n universal”, aunque para ello es preciso contar con la colaboraci&#x00F3;n del bibliotecario capaz de adaptarse al nuevo entorno cient&#x00ED;fico. </p>
	  
 	</sec>
	</body>
	
	<back>

	</back>
	
</article>
